LA IMPORTANCIA DE CONTAR HISTORIAS A LOS NIÑOS

Por: Alma Febus

Amas a alguien cuando posees la voluntad de COMPRENDERLE, amar además es CUIDAR y obviamente para lograr honrar tal argumento debe haber un comportamiento observable, que guarde coherencia entre lo que se dice y se hace. Amar además es INSPIRAR. Para ayudar al ser humano es necesario ayudarle a construir realidades objetivas, como por ejemplo: Que pueda llevar a cabo algún proyecto, que pueda aprobar algún examen, que pueda realizar algún trabajo de investigación, que pueda otorgarse el permiso de hacer algo que le cause miedo, pero inspirar también para dar nuevos sentidos a la vida. El que ama procura que el ser amado construya una NARRATIVA INTERIOR que le sostenga especialmente en la adversidad. 

Ciertamente las historias sirven para eso, porque justamente inspiran, nos regalan anclajes para la memoria, referentes de cómo tal o cuál personaje superó alguna dificultad. Existe un libro maravilloso llamado: Psicoanálisis de los cuentos de Adas, lo considero una joya, escrito por Bruno Bettelheim y el prólogo establece lo siguiente: “Si queremos que nuestros hijos construyan un sentido en su vida, recordemos que la vida objetivamente no posee un sentido, el sentido de lo otorga cada cual como puede, construyendo la narración interna que le va a sostener.”

Los cuentos están para eso. Los cuentos se han escrito para que los niños duerman tranquilos y los padres despierten. Las historias crean imágenes mentales, crean arquetipos de enorme fuerza. Una narración sobre tu propia vida, sobre la vida de un ser amado, sobre un mito o sobre alguien desconocido puede actuar como como una “palanca” que le lleve al ser humano a una respuesta desde la fuerza interior, desde la voluntad de seguir, desde la voluntad de servir, inclusive. 

Por tal razón son tan importantes las historias, de hecho, expresaba el filósofo Raimundo Lulio, que la palabra es el arma más poderosa y es poderosa porque nos ayuda sobre todo a comprendernos, pero también a trenzar historias que nos unen y ayudan a otorgar un sentido a la vida.

Si tuviese que contarle a un niño desde mi etapa de adultez, relativamente madura cuáles son los libros que más me han influenciado, a sabiendas de que ese niño en algún momento de su vida es muy probable decida leer tales libros, le contaría que sin duda alguna los libros que más me han cautivado y han marcado mi vida han sido: “El hombre en busca de sentido” del austriaco Viktor Frankl. Considero que es una obra realmente extraordinaria escrita por este gran psicólogo, neurólogo, psiquiatra, psicoanalista, sobreviviente a varios campos de exterminio. Es un libro que todos tendríamos que leer y también le contaría que otro libro maravilloso es: “El hombre que plantaba árboles” es una novela breve del francés Jean Giono. Es la historia de un pastor que se dedica a plantar árboles en su provenza sin que nadie lo supiera y las autoridades acaban llamando a ese lugar el bosque milagroso sin saber que todo ese trabajo lo había realizado un hombre que cada día plantaba cientos de árboles y miles de manzanos. Esta novela está basada en la vida de Elzeard Bouffies, este hombre plantó miles de arboles en Estados Unidos para que las personas que avanzaban colonizando tuviesen algo para comer, plantaba árboles además porque entendía que era una forma de devolverle vida a la tierra.

El primer libro: “El hombre en busca de sentido” lo propondría porque es un ejercicio de CONSCIENCIA extraordinario y de AMOR y el segundo: “El hombre que plantaba árboles” me parece hermoso porque es el ejercicio de BONDAD que supone SEMBRAR, LEGAR y retirarse en DISCRECIÓN.

Creo que aún no somos conscientes de la enorme riqueza que nos aportan los libros, los libros que podrían generar a cualquier ser humano, sin importar la parte del trayecto que se encuentre vivenciando, la verdadera libertad aún desde el peor de los encierros, esa libertad que nos enseña que en el momento en que los bolsillos se encuentran vacíos se podrían llenar de sueños, pues es el sueño el preámbulo a la materialización de todo proyecto de vida, sin importar lo grande o pequeño que sea.

Leer a los niños, contarle historias les genera estructuras de pensamiento, donde se establecen referencias que les muestran caminos dirigidos a encontrar su propia fuerza interior, la misma fuerza que necesitarán para continuar con sus vidas el día que ya papá y mamá no se encuentren físicamente presente en sus vidas.

Por otro lado, recomiendo a los padres que lean, que sus hijos sean testigos directos de todo lo que es y representa el ser disciplinado, el otorgar importancia a algo que es verdaderamente importante, porque a la hora de la verdad no será el dinero, ni el  talento, ni tan siquiera la inteligencia el elemento que ubicará a los hijos el camino de un destino trascendental, es la DISCIPlINA el elemento que puede movilizar a un individuo de la sombra a la luz, esa luz que coloca en evidencia la superación, el desarrollo, la sanación y la evolución de todo ser humano.

Ademas, papá y/o mamá, no podrás animar  a tus hijos a que efectúen algo que no haces, en adición a que si no te animas a leer, será muy difícil que tengas  historias para contar e inspirar, más allá de todo lo vivido, más allá de todas las ideas que sustituyen los hechos, más allá de las ideas fosilizadas que aletean en la cabeza y ya exigen el que nos eduquemos en voluntad para efectos de establecer nuevas fórmulas de funcionamiento que se encuentren al nivel de lo que exige una crianza que responda de modo asertivo a las necesidades de los hijos pertenecientes a este tiempo de la historia.

Historias para contar, referencias para emular y superar, que en definitiva acercaran a los hijos, no a aquello que son, sino a todo aquello que están llamados a ser.

Por: Alma Febus
Para: Verde-Vida