Reflexión: “Sobre El Arte De Vivir”

Por: Alma Febus Fontanez
Revista: Verde Vida

“Sobre El Arte De Vivir”

Vivir como un animal castrado, así como un león debe aprender a cruzar un aro encendido en llamas, a costa de hambre y de golpes. Todo animal podría ser domesticado; sucede el instante en que el animal se rinde y se entrega. Del mismo modo ocurre con la vida humana, con nuestra propia vida. Tendrían que devolvernos como adultos la recuperación del dolor infantil, de la niñez, de manera que volvamos a sabernos completos, solo desde ese lugar se podría recuperar propiamente el amor. Contrario a lo que nos han ensenado; para amar se debe tener la LIBERTAD de expresar libremente sí o no. No deberíamos funcionar como animales domesticados.


Deberíamos aprender a dejar de ser lo que somos para convertirnos en lo que en esencia nunca hemos dejado de ser, inclusive ser capaces de soltar lo que tenemos para que la vida generosamente nos entregue lo que merecemos. Comenzar a vivir a través de una nueva forma de LIBERTAD.

Siempre expreso, (no importa el foro y sin ningún tipo de petulancia) que de algún modo existen algunas contradicciones dentro de la ética cristiana. Considerando el hecho de que la misma predica el amor al prójimo, más sin embargo no predica el amor por uno mismo.

Ejemplo: “Ama al prójimo como a ti mismo”; pero en la práctica, en la experiencia real y directa el mensaje parece estar dirigido a la falta de cultivo de amor propio. Pareciera que el amarse lo suficiente pudiera representar un gran acto de egoísmo; y la realidad es que no funciona el amor al prójimo. Si ese amor no sucede fundamentalmente desde la profundidad del ser que se sabe amado en primera instancia por sí mismo.

Considero que la mayor parte de las personas se torturan a sí mismas, se antagonizan, se deprimen a sí mismas, se cortan sus propias alas, entorpecen sus propios sueños, se desvalorizan a sí mismas, muchas cosas hacemos para disminuirnos, hasta para esclavizarnos.

El ser humano perteneciente a este tiempo necesita con carácter de urgencia establecer algún vínculo con su vida interior y desde ese espacio esforzarse por mejorar su forma de relacionarse con los demás, aprender a tocar el alma de los demás con respeto.

Sanar una sociedad enferma pareciera ser una preocupación para algunos, mas no pasa de ser preocupación a la ocupación de sanar al individuo, de manera que tal sanación repercuta positivamente en la sociedad y por ende en la humanidad.

Somos algo así como tricerebrados. Poseemos un cerebro instintivo que es como el niño que desea. Poseemos un cerebro medio, que es como una madre, un cerebro que heredamos de los mamíferos donde se encuentra representado el principio de las relaciones humanas y el cerebro propiamente humano, donde está ubicada la corteza cerebral, el intelecto.

A mí me gustaría que nuestra educación fuese para tricerebrados, pues andamos educando infructuosamente al intelecto y expreso, infructuosamente, porque la cantidad de información que posee nuestro cerebro, por si no lo sabían se encuentra en Google, en los Libros, en Wikipedia, en todas partes la información abunda, tal vez lo que necesitemos es el cariño, la libertad que nos permita forjar criterios propios ante la vida y no solo forjarlos, sino independientemente de toda regla social, ser capaces de ejercer y asumir cada criterio.

Nos urge desarrollar una política de la Consciencia, así como en temas de ecología, también precisamos profundizar en nosotros mismos, desarrollar cada principio humano, de forma que logremos vivir a través de un nivel de conciencia bien constituido; lejos de una forma de pensamiento desorientada, lejos de una forma de conciencia representativa de una lechuga o un animal.


Deberíamos comenzar a considerar una lucha por nuestro desarrollo evolutivo bien llevada, dirigida a la trascendencia, lejos de la fila india, donde a lo sumo alcanzamos prevalecer a través del mérito que pueda generar al obtención de un título, un trabajo con una solvencia particular, una casa, un auto último modelo, un perro de raza, una esposa(o), hijos, preferiblemente la parejita, el viaje a Disney, por supuesto no podría faltar, cuentas bancarias, en fin, todo eso que nos indican nos entregaría la felicidad y al final resultó ser una trampa que nos convierte en triunfadores, pero en triunfadores fracasados, personas profundamente infelices.

Insisto, deberíamos educarnos en Voluntad, alejarnos del miedo, de todo regla ajena a nuestro tiempo y realidad circunstancial y tener la Valentía de comenzar a vivir desde el AMOR, no puede haber mejor lugar para ejercer nuestras luchas, para redactar cada capítulo de nuestra vida y saber contundentemente que al final de nuestra estancia en este plano, todo habrá valido la alegría y también la pena, que al final de tu estancia en esta vida sientas la gran satisfacción de saber que declaraste todos los ‘’síes’’ que entendiste pertinentes, pero también fuiste capaz de declarar todos los ‘’noes’’ que te alejaban de tus verdades, de tu esencia y misión de vida.

 

Por: Alma Febus Fontanez
Para: Verde Vida

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